domingo, 6 de febrero de 2011

EL NUEVO ROL DEL DOCENTE VIRTUAL


EL NUEVO ROL DEL DOCENTE VIRTUAL

La Educación para el siglo XXI debe enseñarnos a vivir juntos en la “aldea planetaria” y a desear esa convivencia.
Ese es el sentido del “aprender a vivir juntos”, uno de los pilares de la Educación para el siglo XXI, de suerte de transformarnos en “ciudadanos del mundo”, pero sin perder nuestras raíces culturales, ni nuestra identidad como naciones. Afirma al respecto Manuel Castells: “No hay otro remedio que navegar en las encrespadas aguas globales… Por eso es esencial, para esa navegación ineludible y potencialmente creadora, contar con una brújula y un ancla. La brújula: la educación, información, conocimiento, tanto a nivel individual como colectivo. El ancla: nuestras identidades. Saber quienes somos y de donde venimos para no perdernos a donde vamos”.

Ante un mundo en constante proceso de cambio, la educación permanente aparece como la respuesta pedagógica estratégica que hace de la educación asunto de toda la vida y dota a los educandos de las herramientas intelectuales que les permitirán adaptarse a las incesantes transformaciones, a los cambiantes requerimientos del mundo laboral y a la expansión y obsolescencia del conocimiento.

Una nueva realidad en el entorno de la tecnología y las comunicaciones, con un avance significativo en la hipercomunicación, la multimedialidad, los equipos y software, tecnologías inalámbricas, redes de banda ancha y demás, hace que los miembros de una sociedad, utilicen nuevas formas de aprendizaje, donde el rol como estudiante cambia, al igual que su entorno.

El mismo rol tradicional del docente es superado por nuevas exigencias en cuanto a esquemas formativos, situación que preocupa a más docentes, que ven como los nuevos retos y requerimientos de una nueva sociedad, exigen nuevas capacidades y conocimientos por parte de los profesores o de quien haga su parte en el aula de clase.

La situación actual es dinámica y variada. Es común encontrar una tendencia marcada por parte de las universidades, buscando innovar en sus modelos pedagógicos y la mejor
manera para lograrlo es ofertando programas con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, los cuales han tenido en los últimos 15 años un auge creciente, geométrico y constante. Tal situación lleva a los directivos de las instituciones de educación superior a romper mitos y esquemas anquilosados por siglos de estancamiento en la manera de seguir una clase y obviamente conlleva al planteamiento de algunas de las siguientes inquietudes: ¿están preparados los docentes universitarios para afrontar el reto?, ¿cómo responderán los estudiantes a nuevos modelos pedagógicos?, ¿está en capacidad el docente para aceptar un nuevo esquema, donde su rol protagónico cambia, por el papel estelar del alumno?; ¿se está preparado tecnológicamente para afrontar esta nueva realidad?, son éstos algunos de las cuestionamientos que más aquejan al cuerpo directivo y docente de una institución de educación superior y que impiden en gran medida dar el salto que se requiere para afrontar el reto de la virtualidad e incorporarlo como mediador del proceso enseñanza aprendizaje.

Es importante considerar la importancia que tienen los directivos en el rompimiento de los diferentes modelos mentales que se requieren para iniciar un proceso de transformación cultural; si los directivos tienen plasmado en su mente el cambio, será mucho más sencillo irradiar esa mentalidad entre los docentes que hasta el momento han sido presenciales, sintiendo estos un mayor respaldo y seguridad.

En consecuencia, el salto a la virtualidad no puede asumirse como un experimento social, debe considerarse la relevancia del mismo y su permanencia en el tiempo, pues desde la experiencia, el crecimiento es tan rápido y a tan corto plazo, que es muy perjudicial echar marcha atrás.

Los profesores ante esta nueva realidad, deben ser capaces de acomodarse a constantes cambios, la gran mayoría de ellos con un gran impacto a nivel personal como laboral. El rol del docente necesariamente cambia ante esta nueva realidad, ya el papel del profesor que enseña, es cambiado por el papel de un profesor que facilita el aprendizaje del alumno, y este reto que plantean estas nuevas metodologías de aprendizaje, exigen por parte del docente un conjunto de competencias y habilidades necesarias para afrontar el fuerte cambio de escenario en el que se desarrollan los nuevos procesos formativos apoyados en las tics.

Miraremos entonces cual es esa nueva figura del docente virtual y cuales serán entonces las competencias básicas que debe cumplir, para responder al reto ante sus estudiantes
virtuales.

La figura del nuevo docente virtual:

El nuevo docente virtual debe ser un especialista en la materia de estudio. Sus funciones principales serán las de guiar, estimular y colaborarle al estudiante en su proceso de aprendizaje, además de evaluar sus resultados obtenidos, con relación a una materia concreta o conocimiento específico. Por medio de la orientación y seguimiento constante, el docente tiene como uno de sus objetivos, ofrecer al estudiante herramientas y guías que le ayuden a desarrollar su propio proceso de aprendizaje, al mismo tiempo que atiende sus dudas y necesidades: el docente dejará de ser la fuente de información, para convertirse en facilitador del aprendizaje, cambiando su papel de docente en el tiempo de clase, a ser una guía o un compañero en el proceso completo de formación, encaminando al estudiante a través de los materiales, debates, foros, casos y simulaciones que se reflejan en una evaluación continua de las actividades realizadas individualmente o en grupos, apoyándose en numerosas herramientas electrónicas que
provee el campus virtual.

Una nueva modalidad formativa reclama un nuevo profesor con funciones y competencias diferentes. El e-Learning supone un cambio respecto a la formación presencial tanto en la presentación de lo contenidos, como en las formas de comunicación entre profesor-alumno y alumno-alumno. El profesor deja de ser un mero transmisor de conocimientos, para pasar a ser una figura motivadora, que orienta el proceso, que facilita recursos y acompaña constantemente el proceso formativo.

Algunos de los aspectos en los que debe cumplir el docente virtual para responder a su encargo social, son los siguientes:

Componente Tecnológico de la Virtualidad:
Con relación a la utilización del componente tecnológico por parte de los docentes en los entornos virtuales de aprendizaje, es fundamental que el docente domine y entienda el funcionamiento de plataforma LMS (plataforma e-learning), sus componentes, herramientas de comunicación, herramientas de planeación, utilitarios para realizar el seguimiento, uso de estadísticas y motores para recopilar el conocimiento adquirido, la manera de retroalimentar a través del uso de los buzones, foros, chats, entre otros. Es importante entender que un estudiante virtual con al menos un semestre en la institución es un experto en el manejo de la herramienta, y el docente virtual, que llega a dirigir un nuevo grupo, debe ponerse a la altura utilizando a la perfección los diferentes elementos que la componen, de acuerdo con el uso y destinación que se tengan definidas. Algunos de los principales elementos que debe manejar son:

Uso adecuado del computador, con un buen manejo del hardware, tanto a nivel de unidad de procesamiento central, como de periféricos, (se recomienda tener algunos conocimientos básicos en la forma como se configura un computador), como también del uso de software ofimático, como procesadores de texto, hojas electrónicas, presentadores de diapositivas, navegadores de Internet, software de mensajería instantánea y demás, que apoyen constantemente el proceso formativo que se sigue en la
plataforma e-learning.

Es también importante resaltar la gran destreza y habilidad que debe tener un docente virtual, para localizar información adecuada y precisa en la Internet, para lo cual debe dominar perfectamente los protocolos y mecanismos que se requieren en diferentes motores de búsqueda (Google, Yahoo, Altavista, entre otros), de manera tal que pueda planear y anticiparse a la información que un estudiante pudiera encontrar en la red, evitando así que los trabajos presentados, se conviertan en un copiar y pegar de la red, sin ningún análisis profundo. Es importante recordar que las nuevas generaciones de jóvenes se formaron en la cultura de la Internet y el aprendizaje a través de medios electrónicos, situación que pondría en desventaja a un docente desprevenido o con pocos conocimientos sobre el tema, debiendo conocer muy bien herramientas de comunicación como son: los chats, foros, sistemas de correo electrónico, teleconferencias, entre otros para lo cual se requiere de conceptos claros sobre la solución de problemas que se pueden presentar comúnmente con ellos.

El Componente Pedagógico de la Virtualidad:
Aspecto fundamental, y es aquí donde se requiere de un esfuerzo mayor. Si el docente logra entender su rol, comprender los recursos que tiene a mano, la manera de utilizar las herramientas de información, la forma de evaluar, el papel que cada uno de los miembros de la comunidad académica desempeña en este modelo de formación, seguramente el desarrollo de los cursos será altamente satisfactorio.

En este aspecto, el nuevo docente virtual debe acomodar y reestructurar un conjunto de viejas prácticas pedagógicas que hasta el momento venía empleando en el aula de clase tradicional. En el esquema de un aula de clase virtual, los contenidos en la gran mayoría de casos, se convierten en un insumo que debe proveer la universidad, (materiales para entornos virtuales de aprendizaje, material de autoaprendizaje, lecturas entre otros) y el rol del docente virtual se transforma en un sujeto de acompañamiento, facilitación, motivación, mediador de información y conocimientos, catalizador de aprendizajes y demás, en lugar de convertirse en una figura autoritaria y dueña del saber, como muchas veces se presenta en el salón de clase presencial.

Además el nuevo docente virtual, debe tener presente el tipo de estudiantes que componen su aula de clase “electrónica”, pues los alumnos que normalmente acuden a estas modalidades de estudio, tienen características muy especiales, algunos por ejemplo, aprenden mejor de la experiencia concreta (aprenden experimentando), la observación reflexiva (aprenden reflexionando), la conceptualización abstracta (aprenden pensando) o la experimentación activa (aprenden actuando), pudiendo identificar la forma como estos estudiantes resuelven problemas, trabajan en equipo, solucionan conflictos, el como abordan las relaciones personales y profesionales y la manera como eligen las opciones que en un nivel profesional se le presentan.

La caracterización de los estudiantes virtuales de hoy, puede describirse además como personas mayores de 25 años, que en su gran mayoría han definido su situación civil, empleados o empresarios, que por cualquier circunstancia del destino no pudieron iniciar su proceso de formación superior una vez finalizaron sus estudios de bachillerato.

De acuerdo con el perfil del estudiante que tenga en sus aulas, el docente debe orientar su labor pedagógica y usar nuevas estrategias que le permitan acompañar a cada estudiante, de manera personalizada, en el logro de sus objetivos de aprendizaje, aportando a sus alumnos, las experiencias y conocimientos que previamente tiene desde
su desempeño profesional y su bagaje intelectual, buscando inducir al estudiante en una realidad o directamente en la aplicación de los conocimientos teóricos
en el hacer cotidiano.

En cuanto a la habilidad en el manejo e interacción comunicativa, el docente virtual debe aporta conocimientos y poseer habilidades para dirigir las intervenciones de los
alumnos con el fin de que ellos mismos amplíen sus aportaciones y comentarios, pues parte del proceso de aprendizaje es colaborativo y en él intervienen los distintos miembros del grupo, los cuales con frecuencia son personas de distinta clase social, edad, estado civil, experiencia laboral, lugar geográfico, segmentación laboral, cultural, entre otras, elementos que pueden generar la diferencia en una discusión motivada por el docente, pues si no se aprovecha estas circunstancias, se estaría perdiendo una gran oportunidad de transferir conocimientos y experiencias a los demás miembros de la
comunidad de aprendizaje.

La motivación constante que el docente imparte a sus alumnos, el mostrarse como un verdadero acompañante, el hecho de enseñarle al alumno a que aprenda por si mismo, son características que el nuevo docente virtual debe cumplir para así lograr un aprendizaje más firme y duradero, basado en la crítica y la construcción de conocimiento, además de la aplicación del saber en la práctica. El constructivismo y la resolución de problemas, deben ser dos de las estrategias pedagógicas que deberá aplicar el docente para efectivamente lograr su cometido, además de la capacidad que debe tener el docente para personalizar su grupo de estudiantes virtuales, el docente debe ser conciente del ritmo, el tiempo, el estilo y el espacio desde donde el estudiante adelanta sus estudios virtuales, y por tal razón debe ser lo suficientemente firme para generar disciplina de estudio pero sin descuidar la motivación que debe tener el estudiante para que no abandone su proceso formativo.
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Otro de los aspectos que debe tener muy presente el docente para tener éxito en el desarrollo de su curso, es la adecuada y meticulosa planeación de actividades. Este proceso incluye la revisión de materiales, la verificación de sitios de navegación, el objetivo de cada uno de los materiales y la evaluación, los cuales deben estar orientados al logro de los objetivos. Debiendo ésta ser conocida por el estudiante con anticipación al inicio del programa, de forma tal que le permita planificar las actividades a desarrollar.
El docente virtual debe motivar constantemente a la búsqueda de fuentes y recursos de información diferentes a los suministrados por los él o los materiales de educación asistida en red, evitando que el estudiante sólo acceda a una visión del pensamiento y que pueda desarrollar como tal, una capacidad para pensar un problema desde distintas perspectivas y así buscar entre varias alternativas, la mejor posible, comprometiendo al alumno en su propio proceso de aprendizaje.

Dado que del profesor depende el grado o nivel de exigencia que se imponga a los estudiantes para superar el curso o materia, debe diseñar, redactar, corregir y calificar los diferentes elementos de evaluación: ejercicios recomendados, banco de preguntas, evaluaciones a distancia y evaluaciones presenciales, que permiten retroalimentar el proceso y posibilitan alcanzar los objetivos.

Además de las funciones señaladas, el docente debe establecer un vínculo de empatía con sus estudiantes; es decir, propiciar un ambiente de confianza a fin de que la relación docente-estudiante se vea complementada y sean superadas las barreras que la distancia presenta; este ambiente permite valorar y transmitir las bondades que presenta este nuevo sistema de estudio. Es por ello la necesidad de mencionar también las principales cualidades que debe reunir el docente para optimizar el proceso formativo, llevando a la ruptura de la dependencia entre él y el estudiante, dejando a éste el trabajo de ser el gestor de su propio aprendizaje y al docente la tarea de guiar el proceso
educativo.

En lo referente a la interación social del docente virtual en su aula de clase, debe entenderse la importancia que tiene el facilitador para estimular la participación activa de los estudiantes virtuales, de su facilitación dependerá el nivel de aprendizaje colaborativo que se adquiera. Por tal motivo debe favorecer el docente virtual la interacción entre los estudiantes, realizando seguimiento continuo, el cual puede ser a través de la misma evaluación, debe usar un lenguaje claro, ameno y directo, que evite al máximo la mala interpretación o que denote expresiones erradas, debe mantener en definitiva, un lenguaje que acerque al alumno y que una a los miembros de la comunidad de aprendizaje en torno al logro del objetivo central del curso: “que el alumno aprenda.”

Es importante destacar la gran importancia que tiene el desarrollo de un modelo pedagógico claro y de uso general para la comunidad académica que lo utilizará. Es necesario que los materiales sean uniformes y respondan a una construcción lógica de aprendizaje, que sean amenos y fáciles de entender, donde los gráficos faciliten el aprendizaje y se utilice al máximo la interacción del estudiante en su uso. Además, el modelo pedagógico debe dejar claro el rol que juegan los diferentes miembros de la comunidad virtual, cual es su alcance y como apoyan el aprendizaje colectivo, la manera como se usan las herramientas comunicativas y las herramientas de apoyo a la comunidad universitaria, como bienestar institucional, virtualteca, biblioteca, sistemas de gestión académico administrativo, entre otros.

Por parte de la institución educativa, deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos para administrar efectivamente el nuevo rol del docente virtual.

Los Materiales Educativos que Usará el Docente Virtual:
Los materiales desarrollados para el curso deben ser conocidos por el docente con antelación a su inicio, en lo posible con un mes de anticipación, periodo en el cual realizará la verificación de los contenidos, la exploración de los hipervínculos, la actualización y pertinencia de los mismos, y, en caso de encontrar alguna inconformidad, procederá a sugerir al director académico o quien haga su papel, la actualización de materiales. Es importante hacer claridad que los materiales diseñados, deben ser acogidos y respetados por el docente, el cual deberá en lo posible evitar utilizar otros materiales que sustituyan los suministrados por la institución educativa.

Aunque esto parezca obvio, en muchos casos el docente prefiere usar sus propios materiales y trata en muchas ocasiones de imponer su criterio, lo cual no significa que no pueda complementar o profundizar sobre algunos temas que considere pertinentes, pero si es necesario que respete la estructura curricular propuesta por la institución.

La creación de materiales o el desarrollo de los textos guías o recursos del curso, es aconsejable que sean dejados para los expertos en contenido, los cuales deberán tener un rol muy diferente en el proceso formativo, pues se dedicarán más a realizar el diseño instruccional de los núcleos o asignaturas de manera tal que los materiales sean tan completos y planeados, que el docente virtual no tenga problemas en su utilización cotidiana en el aula de clase.

La Evaluación en el Aula de Clase Virtual:
La evaluación siempre ha sido y será un tema difícil de tratar en la definición de los modelos pedagógicos. Inclusive para el mundo presencial existen muchos interrogantes que aún no están resueltos y son bastante cuestionados. En la educación virtual, estos interrogantes son mayores, pues no existe ningún mecanismo para garantizar que el estudiante que está presentando una evaluación, es verdaderamente esa persona, salvo que se exija la presentación de las pruebas en sitios autorizados por la universidad, lo cual por definición, desvirtúa el modelo.

Debido a tal situación, la evaluación debe realizarse orientando las pruebas, exámenes y demás a la resolución de casos y problemas del orden cotidiano, que le permitan al estudiante desarrollar sus capacidad para resolución de situaciones difíciles en entornos prediseñados, fortaleciendo en el estudiante su buen juicio y razón para dar como resultado un profesional preparado para afrontar situaciones y problemas desde una perspectiva independiente. De todas maneras y en todo momento es responsabilidad absoluta del estudiante, el compromiso de entregar personalmente soluciones a tareas y evaluaciones propuestas, pues al final es él quien se verá perjudicado o beneficiado con la adquisición del conocimiento, pilar fundamental de cualquier profesional. Prevalece aquí y en todos los momentos del aprendizaje, el principio ético del estudiante y futuro profesional.

Dado lo anterior se establece los siguientes interrogantes:

¿Qué se debe evaluar?, ¿Cómo se debe evaluar?, Cuándo evaluar? Y ¿Qué mecanismos de evaluación se deben utilizar? Para dar respuesta a algunas de las anteriores inquietudes, se proponen las siguientes directrices:

¿Qué se debe evaluar?
Se Deben evaluar destrezas, habilidades, aplicación de conocimientos, capacidad para solucionar problemas, toma de decisiones, capacidad de trabajo en equipo, proyección valores. En una palabra, todas las actividades que hicieron parte del proceso.

¿Cómo evaluar?
Esto no debe ser muy diferente a la estrategia metodológica empleada en el proceso.
Los diferentes tipos de pruebas y estrategias evaluativos deberán combinarse con otras propuestas innovadoras. Existen diferentes formas de valuar, pero es evidente que el mejor método de evaluación ue se puede tener, es la evaluación continua, donde se evidencie el logro y cumplimiento de metas de aprendizaje, n lo posible a través de la solución de problemas o la aplicación de aprendizajes a los diferentes entornos donde os estudiantes se desempeñan. Con esta metodología de valuación, se logra captar la atención constante del estudiante y evita en gran medida la deserción por la frustración que puede traer el no cumplimiento de los objetivos o la evaluación de grandes bloques de conocimiento.

¿Cuándo evaluar?
En todo momento. Al iniciar y finalizar una situación de aprendizaje, permitiendo que aquellos que van más despacio ue otros, no se queden atrás, sino que puedan seguir avanzando en su proceso. Si luego de la evaluación se verifica que no se han alcanzado los objetivos planteados, debe retroalimentarse o revivirse el proceso con estrategias metodológicas diferentes. En otras palabras, la evaluación será la sumatoria de momentos evaluativos diversos.

Mecanismos de Evaluación Utilizados en el aula Virtual algunos de los principales métodos que se usan en el desarrollo de los cursos virtuales, pueden ser:

La participación activa y colaborativa en el proceso de formación mediante foros, debates, trabajos en grupo, que ayuden al cumplimiento de los objetivos del curso y al desarrollo de las habilidades expuestas anteriormente.

Aplicación de teorías o conocimientos en el ambiente cotidiano que vive el alumno, este es el caso de acciones problémicas que finalizan con la búsqueda de información o solución de situaciones en el espacio laboral, familiar o social el estudiante.

Desarrollo de trabajos aplicados donde incorpore conocimientos adquiridos en diferentes asignaturas, entre tras más, que le permitan al estudiante vivenciar su proceso formativo desde la realidad o cotidianidad y que evite al máximo la evaluación basada en la memorización o la replica e información sin análisis profundo.

Conclusiones:

Es indudable la importancia que cobra el nuevo docente virtual en la educación del futuro, lo cual hace necesario un cambio de mentalidad desde los diferentes niveles de la sociedad. Tanto los empresarios, los directivos universitarios, el gobierno, como los docentes, deben ser concientes de los cambios que exigen los estudiantes de hoy. La virtualidad se convirtió entonces en una nueva manera de vivir y compartir experiencias, y el uso masificado de Internet y el cambio en la dinámica de vida urbana y rural, hacen que la afluencia y necesidad de esta modalidad de estudio, cada vez sea mayor.

Los docentes en su gran mayoría, necesitan cambiar su actitud y disposición para afrontar este nuevo reto, pues es difícil tener éxito con una propuesta formativa virtual, si los directivos y profesores no están convencidos de la calidad y efectividad de estas modalidades mediatizadas por la virtualidad.

El comercio y la cultura cada vez se amplían y confunden con mayor celeridad, razón por a cual, presionan al sistema educativo a modernizarse para poder responder al cierre de brechas sociales, culturales y económicas.


"El cambio, es la única constante"
Anonimo

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